Para restaurantes, bares y delivery
La calidez del salón, en todos tus canales.
Un restaurante contesta las mismas veinte preguntas todos los días, y las contesta mientras sirve mesas. Horarios, reservas, si hay algo sin TACC, si se puede ir con chicos. Niles las contesta con la voz de tu casa y devuelve al salón el tiempo que hoy se va en el teléfono.
Qué se lleva de tu día
Lo que hoy contestás vos, quince veces por día.
- Toma reservas
- Disponibilidad, tamaño de mesa y salón. Deja la reserva confirmada y al equipo avisado.
- Contesta la carta entera
- Ingredientes, guarniciones y opciones sin TACC, veganas o sin lactosa — con tu receta, no con la del recetario general.
- Cuida los alérgenos
- Distingue lo que es apto de lo que se cocina cerca. Cuando hay riesgo de contaminación cruzada lo dice en vez de suavizarlo.
- Toma pedidos de delivery
- Zona, tiempo, mínimo y forma de pago, con las promociones que estén vigentes hoy y no con las del mes pasado.
- Se actualiza el día que cambiás la carta
- El plato del día se edita en el panel y contesta con el nuevo. No hay que tocar nada más ni esperar a nadie.
Le preguntan lo mismo a los dos
«¿El risotto de hongos lleva TACC? Tengo un celíaco en la mesa 7.»
Un asistente genérico
«El risotto tradicionalmente se prepara con arroz, que no contiene gluten. De todos modos, conviene verificar los ingredientes con el restaurante.»
No conoce tu receta ni cómo se prepara el plato en tu cocina.
Niles
«El nuestro es apto: arroz carnaroli, caldo de verdura sin TACC y se termina en sartén aparte. Ojo con el de champiñones al verdeo, que lleva salsa de soja.»
De dónde sale
- ⚡ Tu carta
- ⚡ Tu ficha de alérgenos
- ⚡ Tu procedimiento de cocina
- Reservas
- Carta y alérgenos
- Pedidos de delivery
- Promos del día
Preguntas
Lo que se pregunta antes de decidir.
¿Cómo maneja los alérgenos?
Con la ficha que cargues y con un límite duro: si un plato no tiene la información cargada, no supone que sea apto — avisa que hay que consultarlo con la cocina. En un tema donde equivocarse manda a alguien al hospital, preferimos que diga que no sabe.
¿Necesito tener un sistema de gestión?
No. Alcanza con tu lista de precios, aunque hoy sea una planilla. La carga y el ordenamiento los hacemos nosotros en la puesta en marcha. Si además tenés un sistema, mejor — pero no es la condición para arrancar, y esa es la diferencia con la mayoría de las herramientas que vas a mirar.
¿Se nota que es un robot?
Se entrena con tu forma de atender: cómo saludás, qué recomendás, qué nunca decís. La voz se ajusta con tu equipo hasta que las respuestas suenan a tu casa. Y cuando alguien pide hablar con una persona, deriva sin hacerse el difícil.
¿Reemplaza a alguien del salón?
No, y no es lo que conviene. Se lleva las consultas repetidas —horarios, carta, cómo llegar— que hoy interrumpen el servicio. Lo que necesita criterio o trato sigue siendo de una persona, que ahora tiene tiempo para hacerlo bien.
¿Cuánto cuesta?
Hay un abono mensual según el volumen de conversaciones y un pago único de puesta en marcha, que es donde va el trabajo pesado de cargar todo lo que sabe tu negocio. Los números están publicados en la página de precios; no hay costo por mensaje ni sorpresas al final del mes.