Quién es

La memoria de tu negocio.

Todo lo que tu negocio aprendió a fuerza de años —cómo se cotiza, qué se le fía a quién, cómo se le explica a un cliente que no sabe— hoy vive en la cabeza de dos personas. Niles es dónde eso queda guardado, y quién lo usa cuando vos no estás.

El problema

Tu negocio sabe muchas cosas. El problema es dónde están guardadas.

No en un sistema. En la cabeza de dos personas, en un cuaderno, y en un grupo de WhatsApp con cuatrocientos mensajes.

  • El que sabe es uno solo

    Cómo se cotiza un trabajo, qué se le fía a quién, cuánto rinde una bolsa. Todo eso está en la cabeza de una o dos personas, y no está escrito en ningún lado.

  • El que entra tarda meses

    Un vendedor nuevo aprende preguntando, y cada pregunta le corta la venta a alguien. Cuando por fin sabe, se va — y empezás de nuevo.

  • La lista de ayer ya es mentira

    Cambiás un precio y tarda una semana en llegar a todos. Mientras tanto hay alguien cotizando con el valor viejo y vos te enterás cuando el cliente reclama.

  • Y no podés estar en todo

    Atendés bien vos. Pero son las nueve de la noche, es sábado, o estás con otro cliente — y del otro lado alguien pregunta si tenés stock.

Qué hace

Primero tu equipo. Después tus clientes.

Hacia adentro

Le enseña a tu equipo

Todo lo que sabe el negocio, disponible para el que está del otro lado del mostrador. Un vendedor nuevo pregunta lo que no sabe sin cortarle la venta a nadie, y deja de depender de que el que sabe esté libre.

Es lo que más rinde el primer mes, y es lo que nadie más está mirando.

Y hacia afuera

Atiende a tus clientes

Con el mismo conocimiento, por WhatsApp o desde tu web, a cualquier hora. Tus precios de hoy y tu forma de contestar. Y cuando la consulta lo excede, te la pasa en vez de improvisar.

Cómo está hecho

Lo difícil ya está hecho. Lo tuyo es lo que falta.

Cargarle el catálogo a un modelo lo hace un buscador con modales. Lo que hace que atienda bien está abajo de eso, y son dos capas que ya vienen puestas.

Ya viene puesto

el comportamiento

Cómo se habla y cómo se atiende. Es nuestro, es igual para todos los rubros, y es lo que separa a un agente que atiende de uno que contesta.

  • Suena a persona

    Mensajes cortos en vez de parrafadas. Una pregunta por vez. Reconocer que alguien está apurado antes de resolverle el problema. Decir «no sé» como lo diría alguien, no como un error.

  • Atiende como corresponde

    Entender para qué lo necesita antes de recomendar nada. Distinguir al albañil del que arregla su casa por primera vez. Y saber cuándo la consulta ya no es para él.

Se carga con vos

el conocimiento

Lo que hace que sea el agente de TU negocio y no de cualquiera. Es el trabajo del arranque, y lo hacemos nosotros con vos.

  • Lo que se sabe en tu rubro

    Cuántas bolsas entran en un contrapiso, qué se pregunta antes de vender un revestimiento, las unidades y los cálculos que en tu oficio se dan por sabidos.

  • Lo que se sabe en tu negocio

    Tu catálogo con los precios de hoy, tus políticas de descuento y de fiado, y ejemplos reales de cómo contestás vos. De ahí sale la voz.

La columna de la izquierda es el ochenta por ciento de lo que hace bueno a un agente — y ya está hecha. Lo que se carga al arrancar es la de la derecha.

Lo tuyo no sale de tu cuenta.

Tus precios, tus clientes y tus conversaciones son tuyos y viven en tu cuenta. No los ve otro comercio.

Tampoco entrenamos ningún modelo con tu información. El agente se arma en cada conversación con lo que hay en tu cuenta, y ahí se queda.

Empezá esta semana

Sumá a Niles a tu comercio.

Lo cargamos con tu catálogo, tu criterio y tu voz, y en días está asesorando a tu equipo.